Pisando fuerte con unas Chelsea boots.

27.12.2014

El Año Nuevo está a la vuelta de la esquina y, como ya comenté en algún artículo anterior, la lista de nuevos propósitos para cumplir en los doce meses siguientes está en proceso o, en el caso de los más previsores y entusiastas, más que finiquitada.

Esos recopilatorios de buenas intenciones se extienden desde designios en forma de mejora de la salud, estudios o ahorros hasta otros de carácter más introspectivo donde las reflexiones internas de crecimiento personal completan este inmenso abanico de buenas voluntades.

Tanto si eres de los primeros, de los segundos o de ambos, lo importante es comenzar el 2015 pisando fuerte rodeados, en la medida de lo posible, de las personas importantes para nosotros y cargados de sacos llenos de ilusión, optimismo, valentía y talante con los que afrontar las nuevas circunstancias y situaciones que se pondrán por delante.

La actitud lo es todo y qué mejor manera de pisar firmemente el próximo año que estamos a punto de estrenar con unos Chelsea boots. Estos botines de punta redondeada, tacón bajo y suela de goma o piel tienen como principal característica una tira elástica que adorna los laterales de este calzado.

La historia de este zapato comenzó hace varios siglos cuando la Reina Victoria del Reino Unido los usaba para montar a caballo debido a la comodidad y facilidad de poderlos poner y quitar gracias a los característicos laterales que se mantienen hasta hoy.

Las Chelsea boots han sido las protagonistas de varios momentos fashionistas a lo largo de la historia. De hecho, en los sesenta se volvieron a poner de moda gracias al movimiento mod, una subcultura juvenil británica que se originó en Londres a finales de los años 50 y alcanzó su momento álgido entre principios y mediados de la década de 1960 coincidiendo, además, con el encargo de los Beatles de un modelo especial con tacón cubano que convirtieron a este calzado en un icono de su característico look.

Desde hace varias temporadas, estos botines vuelven a pisar las calles de nuestras ciudades junto a outfits normcorecompuestos por jeans pitillo, suéter, bufanda y cazadora o abrigo, dependiendo del frío.

Además, los Chelsea boots tienen muchos puntos a favor para que entren a formar parte de nuestro particular zapatero: unisex, tanto para él como para ella; versátiles, miles de combinaciones estilísticas posibles; prácticos, sin cordones, velcro o cremalleras; atemporales, nunca pasan de moda…

Todo son ventajas en un calzado que tiene muchas décadas de recorrido y que todavía hoy continua escribiendo su historia.

El miércoles celebraremos el fin de un ciclo y, paralelamente, el estreno de una nueva etapa formada por doce meses en los que tendremos la oportunidad de coger el toro por los cuernos y ponernos el mundo por montera.

¡Feliz Año Nuevo!

El retorno de los Ugly Christmas Sweaters.

20.12.2014

La Navidad está al caer y ya son muchas las familias que han decorado sus hogares con mil y un motivo navideño: el árbol, el belén con más o menos figuritas pero siempre, como mínimo, con la representación del nacimiento de Jesús, centros de mesa con velas aromáticas que recuerdan a los olores invernales de antaño, sacos de Papá Noel, bandejas con el mayor repertorio de turrones de todo el año, hilos musicales con villancicos, combinaciones de rojos, dorados y plateados, purpurina hasta las pestañas que persiste durante meses…

A lo largo de unos días nos transportamos a otra realidad en la que el espíritu de la Navidad nos invade para hacer florecer las buenas voluntades y propósitos que están a la orden del día.

Pero, como en todo, también hay detractores de estas tradiciones que son, en la mayoría de los casos, inherentes al núcleo familiar y vienen de serie desde el momento en el que nacemos.

Costumbres de toda la vida y otras que emergen y se crean con el paso de los años como es el caso de los “ugly Christmas sweaters” o, lo que es lo mismo, los jerséis navideños de toda la vida.

Esta prenda ha evolucionado de horror fashion a icono de moda en menos de lo que canta un gallo y ha creado lovers y haters a partes iguales.

Cierto es que los hay de mil formas y diseños: pingüinos, cajas de regalos, árboles de navidad, pajaritos con gorros de Papá Noel, lentejuelas con frases como ‘I love Santa’, lazos, renos, brilli-brilli, acebo bordado, campanitas… un sinfín de motivos navideños que hacen de estos suéteres todo un must de diciembre y que toda fashionista que se precie debería tener en su armario.

Una moda más o menos reciente en España pero que no sale de la nada. De hecho, viene de Estados Unidos y, como toda americanada, tiene su propio día. El número afortunado en el que se celebra oficialmente el National Ugly Christmas Sweater Day es el 12 de diciembre y durante las 24 horas se organizan diferentes eventos en los que se homenajea a estos “jerséis feos navideños”.

Sea como fuere, hay que admitir que son prendas graciosas, calentitas, divertidas e incluso, en algunos casos, muy bonitas y ponibles. Lo mejor: el gran abanico de precios apto para todos los bolsillos pero, sobretodo, los estampados unisex para poder intercambiar los “ugly Christmas sweaters” con la pareja, los amigos o con algún familiar.

Familia con la que nos reencontramos una vez al año, días para disfrutar en los que encerramos las preocupaciones en el cajón del olvido, momentos únicos e irrepetibles que nunca volverán.

A disfrutar.

MARSALA, el color del 2015.

13.12.2014

El tiempo vuela. De hecho, sólo faltan once días para Nochebuena, doce para Navidad y diecinueve para recibir el Año Nuevo con la mejor de las sonrisas, ilusiones y nuevos propósitos, pero de estos designios ya hablaremos más adelante.

Cada año, en esta época, se suelen recordar los meses pasados y nos invade esa sensación de fugacidad temporal que, a cada año que pasa, aumenta considerablemente de velocidad.

Horas, semanas y estaciones que pasan siguiendo el mismo patrón de días y colores temporada tras temporada… primaveras de pasteles y aguamarinas, veranos flúor de blancos inmaculados, otoños de tierras militares e inviernos perla de fuertes tonalidades.

Un caótico popurrí en la paleta que marca nuestro vestuario anual y en la que siempre incluimos el COLOR protagonista durante los próximos 12 meses.

A punto de estrenar año nuevo, el Instituto Pantone, que desde 2001 desarrolla esta encomiable labor de facilitarnos la elección de los tonos más ‘in’ para cada temporada, ha desvelado cuál será el color del 2015 que se sitúa a medio camino entre el rojo púrpura y el burdeos: el MARSALA.

Esta tonalidad, de naturaleza terrosa, recibe el mismo nombre que el sofisticado vino y el municipio siciliano a los que homenajea y según Leatrice Eiseman, directora ejecutiva de Pantone Color Institute, estamos ante un tono unisex «cordial pero con estilo, que es universalmente atractivo y se puede llevar fácilmente a la moda, la belleza, el diseño industrial, el mobiliario del hogar o el interiorismo». Vamos, casi un TODO en UNO.

Además de ser un color unisex que pueden utilizar tanto hombres como mujeres, el Marsala combina casi a la perfección con todas las tonalidades de piel que lo luzcan no sólo en las prendas del día a día sino, también, como pinceladas sutiles en forma de accesorios, complementos o beauty delicatessen.

La versatilidad es una de sus cualidades más beneficiosas para los que nos sumemos a esta tendencia, ya que armoniza con los tonos neutros y también es compatible con el ámbar, el ocre, el dorado y los tonos más vibrantes de la gama de verdes y azules. Todo lujo de facilidades y combinaciones para hacer de Marsala un imprescindible en nuestras vidas dentro de escasas semanas.

¿Qué os parece el nuevo Rey del color para el 2015?

¿Os vais a apuntar a esta nueva tendencia?

Yo, definitivamente, sí.

En busca de… Fedora.

06.12.2014

El pasado viernes tuvimos la suerte de ser testigos, otro año más, del BlackFriday, una tradición importada de Norteamérica en la que se inaugura la temporada de compras navideñas, tradicionalmente, el cuarto jueves del mes de noviembre y, por tanto, la jornada siguiente al Día de Acción de Gracias.

Gracias a las nuevas tecnologías y al interés de algunas empresas por motivar el consumo antes de Navidad, desde hace unos años podemos aprovecharnos, casi en el mundo entero, de este viernes de rebajas que suele prolongarse durante todo el fin de semana y que acaba el lunes siguiente con el CyberMonday, otro día de descuentos vertiginosos dedicado a comprar por Internet.

Rebajas, gangas, maxi descuentos… todo vale en esos días en los que se dispara el consumo, en alguno de los casos impulsivo y escasamente racional, y aprovechamos para adquirir algún regalo de cara a las próximas semanas si los factores espacio, tiempo, presupuesto y objeto de compra se alinean.

Toda una misión al más puro estilo Indiana Jones en busca del complemento chic de este diciembre: el Fedora.

El fedora es el sombrero clásico de toda la vida que alcanzó la fama gracias al arqueólogo más mediático de todos los tiempos y al que hago mención varias líneas más arriba. Aunque popularmente se conoce erróneamente a los fedora como borsalinos, hay que tener en cuenta que Borsalino es una marca de sombreros fedora y no un tipo de éstos.

Para alegría de unas cuentas, los fedora han evolucionado a lo largo de las décadas en cuanto a color, materiales y detalles que hacen de esta reliquia el mejor compañero para el día a día de las más fashionistas: animal print, impermeables, de un único color, con el ala caída, decorados con plumas, ladeados, con el ala rígida, copa alta… Mil y una variedades para conseguir que los fedora sean el comeback más sonado de esta temporada.

Parafraseando a Santa VOGUE, el truco para no parecer que vayamos disfrazadas a plena luz del día está en usarlo como contrapunto. O bien podemos usarlo como un elemento divertido con un punto excéntrico que rompa con la seriedad del look o, por otra parte, podemos incluir el sombrero en el outfit como quien no quiere la cosa, discretamente y siguiendo la línea de tonalidades del conjunto para que el look resulte de lo más interesante y natural.

Sea como fuere, os guste o no, os atreváis o no, lo que sí está claro es que el Fedora está más de moda que nunca y, si acertamos con la elección, es un complemento perenne, clásico y atemporal que nos puede acompañar tantos años como queramos.

Capas, ponchos y bufamantas.

29.11.2014

Durante este mes de noviembre que a punto está de acabar, hemos podido ver cómo las capas y ponchos han triunfado entre los más fashionistas. Cierto es que no son prendas comunes que todos se atreven a llevar pero resultan tan cómodas y calentitas que su inserción en la moda popular está creciendo cada vez más.

Ambas prendas no son de reciente confección sino que llevan en la historia de la moda desde hace varios cientos de años.

En el caso de la capa, ésta era la prenda más utilizada para el frío en la Europa medieval debido, principalmente, a la simpleza de su confección. Un tiempo después, las capas tuvieron un breve resurgimiento en la moda del siglo XIX y de esa época data el formato actual empleado en la ropa de gala.

Desde un punto de vista más mediático, las capas forman parte de la indumentaria tradicionalmente asociada a superhéroes o a personajes fantásticos como magos, vampiros, brujas… El Rey del rock and roll, Elvis Presley, también las llevó frecuentemente en la última parte de su carrera y, en un terreno más actual y tradicional, las capas forman parte de la vestimenta de las Cofradías de Semana Santa.

El poncho, por su parte, es una prenda típica de Sudamérica. De origen andino, el poncho formó parte de la vestimenta habitual de los nativos amerindios de la región y también fue adoptada por los criollos.

Este abrigo de diseño sencillo se ha incorporado a la indumentaria militar fabricándose, en la actualidad, de material impermeable.

En el universo de la moda, los ponchos y capas llevan varios años de reconversión y adaptación a las nuevas tendencias.

Los hay de miles de formas y estampados para que cada uno elija el que más se adapta a su estilo. Con print tribal o étnico, estilo patchwork, en tonos tierra o pastel, estampado tartán, combinación bicolor… todo vale en estas prendas ya que, lo importante, es lucirlas estos meses de frío.

Pero si hablamos del accesorio estrella de este invierno es, sin lugar a dudas, la BUFAMANTA. Este mix entre bufanda y manta está causando furor entre la blogosfera fashion aunque, bajo mi humilde opinión, esta nueva prenda puede, en ocasiones, ser molesta y poco práctica. Todo depende de su tamaño y combinación en el outfit.

Lo que sí es cierto es que tanto las capas, como los ponchos y las bufamantas son prendas versátiles que nos pueden salvar de más de un apuro estilístico ya que, se pueden llevar tanto en looks informales como, por ejemplo, unos jeans y zapatillas, como en conjuntos más formales y sofisticados junto a un LBD (Little Black Dress) y botas altas.

Además, estas prendas son altamente personalizables y 100% aptas para darle un toque personal como, por ejemplo, anudando un cinturón o añadiendo una capucha o un cierre de hebilla.

Animémonos de hacer de esta tendencia una nueva forma de lucir palmito esta temporada otoño-invierno 2014 y pongamos una capa, un poncho o una bufamanta en nuestras vidas pero siempre siendo fieles a nuestro estilo dando nuestro particular toque personal.

Clonar está de moda.

22.11.2014

Desde bien pequeña recuerdo ver a los “manteros” vendiendo falsificaciones de camisetas de diversos equipos de fútbol, bolsos, zapatos e incluso perfumes en los paseos marítimos de algunas ciudades costeras del Mediterráneo. También los veía preparando su particular metro cuadrado en las aceras de las calles que recibían engalanadas los nueve días de fiesta en los que se celebraba la fundación de la ciudad que me ha visto nacer, crecer y convertirme en lo que ahora soy.

Generalmente, la sociedad tiene una concepción negativa de los “manteros” que ven en ellos a inmigrantes que venden copias baratas de iconos de la moda y que, en la mayoría de ocasiones, dejan mucho que desear. De hecho, la calidad es directamente proporcional al precio por lo que el resultado es terriblemente nefasto.

Al margen de que este negocio, si lo podemos llamar así, sea ilegal; desde hace unos años se ha puesto muy de moda en el universo fashion la versión mejorada y legal de falsificar: clonar.

Los clones, en la blogosfera de la moda, no son más que copias, en algunas ocasiones muy parecidas y acertadas, de prendas, calzado y complementos de alta costura.

Pero, ¿quién está detrás de esta relativamente reciente vertiente textil?

El culpable de que la mayor parte de los mortales podamos comprar y lucir estos clones es, originalmente, Inditex que, por supuesto, ya ha sido seguido por otras grandes empresas textiles que han visto en el arte de clonar la satisfacción de una necesidad latente en el prêt-à-porter de la clase media.

Una carencia de la que también se han hecho eco algunos blogs de moda que han optado por la vertiente del bienestar social ayudándonos a encontrar a esos primos hermanos low cost a un solo click.

Mango, ZARA, Suiteblanco, Asos, Stradivarius, H&M, Ulanka, Anartxy, Lefties, Cuplé, Fórmul@ Joven, Shana, Sheinside, Topshop, Violeta by Mango, Marypaz, Primark, Kling, Uterqüe, Pull&Bear y un larguísimo etcétera más son las marcas que se solidarizan con el pueblo para traernos las mejores versiones clonadas de los grandes de la moda.

Puede que no seas consciente de que tienes un clon porque están tan integrados en el amplio y diverso escaparate textil que pasan, en la mayoría de las ocasiones, totalmente desapercibidos.

También puede que sepas que has adquirido uno pero por vergüenza quieras mantenerlo en secreto.

Lo cierto es que somos una gran mayoría las que no podemos gastarnos 800€ en un bolso o unos zapatos, así que disfrutemos de los clones y de la moda low cost a pie de calle.

Hagamos del vestir una experiencia experimental cada día y no una insana tortura que nos afecte desde buena mañana al buen humor de todo el día.

¿Eterna juventud o madura ridiculez?

15.11.2014

El pasado martes, 11 del 11, cumplí 26 años y, aunque todavía me quedan unos cuantos aniversarios antes de los 30, superar la barrera de los 25 me ha hecho reflexionar acerca de cómo vestiré dentro de diez, quince o veinte años.

Cierto es que nos encontramos en una etapa donde los treinta son los nuevos veinte y los cuarenta los nuevos treinta pero, ¿nos da este rejuvenecimiento de la sociedad permiso para vestir como si tuviéramos una década menos de la edad que marca nuestro DNI?

¿Por qué la eterna juventud es tan anhelada y sentimos la necesidad de continuar anclados a la veintena, treintena o cuarentena?

En la blogosfera fashion vemos cómo blogueras de diferentes edades adaptan las nuevas tendencias a su estilo y, por supuesto, edad aunque no siempre se consigue ese equilibrio necesario para no parecer Anita Obregón en su época más mediática.

Por ejemplo, este otoño/invierno están muy ‘in’ los ripped jeans, es decir, una versión más transgresora de los vaqueros donde destaca la combinación de pequeños rotos deshilachados con unos no tan moderados agujeros en la zona de la rodilla.

Está claro que los ripped jeans son trendy pero hay suficientes versiones según la edad, circunstancia y silueta. Y, al igual que con estos vaqueros, con todo lo demás.

Cumplir años es un regalo y no hay que avergonzarse por ello. Lo importante es vivir, crecer y envejecer independientemente de la cifra que determina nuestra edad.

¿Para qué sirve quitarse años cuando lo envidiable es disfrutar de la vida el mayor tiempo posible?

Yo soy de las que piensa que tener canas y arrugas es de las más bonitas expresiones de la vida y no deberíamos renegar de ellas.

Esas líneas de expresión y de experiencias vividas junto a una mente serena es la perfecta combinación que debería reinar entre las celebrities e influencers para que dieran ejemplo al resto de los mortales que ven en ellas un modelo a seguir.

Porque no es oro todo lo que reluce.

Porque deberíamos mirarnos más a nosotras mismas con los mismos ojos con los que miramos a quienes admiramos.

La coherencia y sensatez hará que demos una imagen de mujer fashionista que se inspira de las nuevas tendencias y no la imagen de una mujer que sigue a ciegas la moda sin criterio ni crítica.

La etiqueta de lo ambiguo.

08.11.2014

Las etiquetas han estado, están y estarán presentes en la sociedad por siempre.

Etiquetar es al ser humano como depredar al rey de la selva: un instinto básico y casi inherente desde el momento que venimos a la vida.

El feo, el guapo, el alto, el bajo, el gordo, el flaco, la rubia, la morena, la moderna, la clásica, la inteligente, la perezosa, el policía, la pastelera, el espabilado, la modelo, el truhán… Hasta hace unos pocos años no fuimos capaces de admitir la ambigüedad como otra simple opción de calificación social.

¿Por qué da tanto miedo la ambigüedad?

¿Por qué, en la mayoría de las ocasiones, esta palabra y su significado van unidos a un sentimiento de rechazo?

En el terreno de la moda, lo ambiguo – la indefinición de las actitudes u opiniones de una persona mediante sus palabras o comportamientos – ha sido el antecedente de lo andrógino, es decir, cuando los rasgos externos de una persona no se corresponden definidamente con los propios de su sexo.

El modelo bosnio Andrej Pejic es uno de los mejores ejemplos de androginia, ya que con 19 años sorprendió al universo de la moda al desfilar en importantes pasarelas como hombre y, también, como mujer hasta lograr, en 2011, su mayor hito cuando desfiló vestido de novia para Jean Paul Gaultier.

Aunque algún@s de vosotr@s podéis percibir este caso como algo extraño alejado de los convencionalismos fashionistas, lo cierto es que el estilo masculino o tomboy está pisando fuerte esta temporada. Se trata, simplemente, de combinar prendas masculinas como, por ejemplo, unos zapatos Oxford, pantalones altos y anchos de corte varonil, camisa blanca y blazer con sutiles toques femeninos, unos labios rouge o mini joyitas en cuello y manos, que afiancen ese juego ambiguo entre lo masculino y lo femenino.

Como en todas partes, también hay versiones extremas que suman, a este vestuario, caracterizaciones físicas y estéticas como son los peinados wet, cortes pixie, cejas extremadamente marcadas, rostros nude, ojos manchados… que dificultan a los espectadores, muy y mucho, etiquetar como hombre o mujer.

Jugar a vestir como hombres está más ‘in’ que nunca y prueba de ello son las muchas celebrities nacionales e internacionales que se han sumado a este experimento. Scarlett Johansson, Caroline de Maigret, Freja Beha o la española Eva González han sucumbido a este estilo que está pisando fuerte este tan ansiado otoño que, por fin, ha llegado.

El eclecticismo del «veroño».

01.11.2014

Tal y como el refranero español pregona “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo” mi sentido común reflexiona y dice “destierra las sandalias más allá de septiembre”.

Entramos en el mes de noviembre y bien es cierto que el “veroño” (la unión de ‘verano’ + ‘otoño’) nos continúa acompañando estas semanas y, con él, la ecléctica combinación de prendas y accesorios con la única pretensión de intentar vestir acorde a la meteorología según la hora del día.

Un intento que deja estampas fashionistas la mar de divertidas a la par que contradictorias: looks compuestos por LBD (Little Black Dress) de manga corta y botas mosqueteras o, por el contrario, un outfit marcado por unos ripped jeans, sudadera y sandalias.

¿Es esta una nueva moda de regular la temperatura corporal?

¿En las horas más altas del día el calor que se sufre por la sudadera o las botas mosqueteras es paliado por la manga corta, el roto de los vaqueros o las sandalias?

¿Dónde está el límite entre ir vestido o disfrazado?

 La respuesta a esta última cuestión está a medio camino entre la controversia y lo mediático y queda agravada por el resurgimiento, esta semana, de los zapatos creepers.

Este tipo de calzado tiene su origen en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial cuando los soldados de las bases norafricanas llevaban botas de lona con suelas duras de goma para aguantar tanto el calor como las condiciones del suelo desértico y, desde hace un par de temporadas, se han convertido en un must que toda it girl debería tener en su fondo de armario.

Tal y como he avanzado, hace unos días asistimos a la reconversión de los creepers, muy a pesar de algunos y algunas, donde ya no importa tanto la triple suela sino el color de la misma.

Alejándose de los convencionalismos, los creepers ya no lucen la típica y “aburrida” suela negra o marrón, no. Ahora lo más in es darle un toque de color al look con estampado animal o colores pastel.

Si a todo esto logramos crear un conjunto aceptable y no parecer mamarrach@s andantes, habremos alcanzado el éxito en un calzado que tiene una firme base masculina, con tres (o más) pisos de suela de goma muy poco estética y que algunos grandes diseñadores han decidido popularizar a golpe de blogosfera.

Noviembre inicia su rentrée entre contradicciones y reconversiones fashionistas que no dejan de ser una distracción para el resto de los espectadores.

Esperemos, por el bien de todos, que el clima se serene y deje paso al tan ansiado otoño de tonalidades amarillas y marrones donde jeans, botines y cazadoras permitan disfrutar del día a día sin parecer que vivamos en un Halloween o Carnaval –elijan ustedes- a destiempo.