¿Es la moda una obra de arte?

07.03.2015

Desde que tengo uso de razón recuerdo ver los desfiles de las grandes semanas de la moda a través de los resúmenes que hacían los informativos de cada jornada.

Siempre he sentido una gran atracción por el arte del corte y la confección, quizá porque tengo la suerte de contar con una modista profesional en la familia y varias aficionadas al diseño y patronaje, y a lo largo de los años he admirado algunas prendas y complementos como si de obras de arte se tratasen.

Esta es, sin lugar a dudas, la eterna discusión entre diseñadores, historiadores y coleccionistas que distan mucho de llegar a un acuerdo en cuanto a considerar la moda como una expresión artística más.

Pero, ¿dónde está el límite que separa la costura del arte?

Algunos profesionales cuestionan la funcionalidad de la moda en los museos preguntándose si tiene algo más que expresar más allá de su finalidad comercial y estética.

De hecho, algunas opiniones consideran que una prenda no dice nada por sí misma ya que su vida, historia y personalidad va de la mano de quién la llevó puesta y qué supuso en ese momento concreto para la sociedad.

El debate es tan amplio como controvertido. Tanto, que algunas firmas han comunicado su decisión de abandonar el prêt-à-porter para centrarse en la línea de haute couture o, lo que es lo mismo, alta costura.

De acuerdo con algunos diseñadores de moda contemporáneos, considero que la moda tiene sentido cuando las personas llevan puesta la ropa creada por estos artistas. Cualquiera que sea la escala del consumo, las prendas, calzado y complementos que adquirimos tienen la misión de ser usados, no para dejarlos colgados en una percha y admirarlos.

Por supuesto, tengo que admitir que hay muchos artículos que considero obras de arte, bien por su perfecta estética o bien por ser iconos históricamente asentados en el mundo de la moda que, probablemente, nunca llegue a comprar aunque, si lo hiciera, los sacaría a pasear bien orgullosa y momentáneamente satisfecha.

Lo que sí es cierto es que ambos universos mantienen una muy estrecha relación. Son medios de expresión de gran potencia que tienen su origen en la creación de objetos bellos y capaces de emocionar.

Porque, ¿a quién no le ha caído alguna vez la baba mientras admiraba unos So Kate de Christian Louboutin, la chaqueta Bouclé de Chanel o el bolso Alma de Louis Vuitton?

A vueltas con la pata de elefante.

28.02.2015

Como he comentado en alguna ocasión, el pasado siempre vuelve y es tan impredecible como las formas en las que se manifiesta.

Desde hace unas semanas, me he dado cuenta de que en unos meses iniciaremos el camino de regreso al pasado.

Concretamente, volveremos a la estética que marcó una época y viviremos en nuestras carnes lo que supuso una de las revoluciones artísticas más eclécticas de la historia de la moda.

Sí, los 70 han comenzado su ‘come back’ por todo lo alto y pisando fuerte.

Para aquellos que, al igual que una servidora, no tuvieron la oportunidad de vivirla, esta década estuvo marcada por grandes acontecimientos mundiales de muy diversa índole: el fin de la guerra de Vietnam, el estreno de la película El Padrino, el nacimiento de Atari -la primera videoconsola de éxito-, la muerte de Elvis, la independencia ‘beatleliana’ de Paul McCartney… e, incluso, el acceso popular de las mujeres al maquillaje que se caracterizaba por el uso marcado del eyeliner y las pestañas postizas junto a un tono de piel bronceado y los labios nude.

¿Y qué decir de la moda?

Pantalones de campana, estampados étnicos, materiales brillantes y plastificados, minifaldas, plataformas, combinaciones psicodélicas y los mini bolsos, entre un larguísimo etcétera, fueron los protagonistas de este estilo caracterizado por un marcado espíritu libre heredado, en parte, del estilo hippie de finales de los 60.

Pues bien, todo esto vuelve esta primavera para nuestro gusto o disgusto. Tal es el boom que tanto las marcas de lujo como aquellas low cost se han subido, muy gustosamente, a la montaña rusa de la moda setentera en un abrir y cerrar de ojos.

Ya podemos disfrutar de los lookbooks de diseñadores como Maggie Sweet, Derek Lam, Anna Sui, Alberta Ferretti o algunos más conocidos como son Pedro del Hierro, Mango, Zara o Berskha.

En ocasiones, hago un alto en el camino y reflexiono acerca de estas idas y venidas fashionistas. El regreso de la moda de los 70 me recuerda a la música remember que algunos guateques, verbenas, discotecas y orquestas se encargan de ‘pinchar’ para amenizar las horas de deleite nocturno.

Horas en las que todos disfrutan sin pensar en las preocupaciones inherentes a la condición de vivir de todo ser humano y donde no importa quién ni cómo eres, si vas o vienes, si estudias o trabajas.

En estos días próximos a los tradicionales festejos populares, dejémonos llevar por la marea de sensaciones que conforma el júbilo social con el único fin de disfrutar de las calles, la gente, los desfiles, la música, la pólvora, la gastronomía y, cómo no, del ‘caloret’.

Gracias, Cindy.

21.02.2015

Hace unas semanas, saltó una pseudo polémica en torno a la perpetua felicidad que blogueras, celebrities e influencers se encargan de mostrarnos a través de sus redes sociales. Un supuesto estado de eterno bienestar, comodidad y placidez que ha llevado a provocar sentimientos de frustración a sus seguidores.

Una vida perfecta con un trabajo y familia dignos de envidiar que compaginan divinamente con eventos de importante repercusión, colaboraciones con las firmas de nuestros sueños y alfombras rojas.

Aunque, obviamente, no sea oro todo lo que reluzca en sus vidas, estas populares personalidades de la web 2.0 social se empeñan en hacernos creer que viven en un limbo personalizado y hecho a medida donde poder alcanzar sus deseos profesionales más profundos. Y esto, cabrea, indigna y desengaña.

Tal fue la revolución causada por esta polémica que, como consecuencia, algunas fashion bloggers se han atrevido a compartir con su público alguna que otra situación personal con la que demostrar que también tienen días malos, problemas personales o bajones morales, como todo el mundo.

Ese proceso de humanización del personaje ha tenido una gran protagonista esta semana. Cindy Crawford, la supermodelo estadounidense de los años 90, ha posado para una editorial de la revista de moda Marie Claire. Nada extraño ni fuera de lo que nos tiene acostumbrados esta top sino fuera porque las fotografías no se han retocado lo más mínimo y en ellas podemos ver a la top luciendo cuerpo a su casi medio siglo de vida.

Imágenes que han suscitado elogios y críticas a partes iguales. Y yo me pregunto, ¿qué cuerpo se espera de una mujer trabajadora de cuarenta y ocho años y madre de dos adolescentes? Los años, señores, pasan para todos por mucho que un@ se cuide y Cindy no es una excepción.

Lo que sí me parece excepcional es su actitud de valentía y templanza ante la repercusión que, seguro sabría, iban a causar estas fotografías. Porque, ¿cuántas celebrities se atreverían a posar de la misma manera?

Acaban de responderse.

Gracias, Cindy, por mostrarte tal cual, sin filtros ni sombras que escondan tu belleza, real como la vida misma. Sin retoques ni capas que te hagan parecer una quinceañera.

Porque lo difícil es mostrarse tal y como uno es. Quitémonos las caretas y, de paso, las cadenas que nos impiden alzar el vuelo a la pura realidad

La perfecta imperfección.

14.02.2015

Esta semana que estamos a punto de dejar atrás, nos ha dejado grandes alfombras rojas con cientos de looks que poder desmenuzar, admirar, odiar, criticar y alabar a partes iguales. Eventos de relevancia nacional e internacional han tenido lugar en los últimos días como es el caso de los Grammy musicales, los cinematográficos y españoles Goya, el Berlinale Film Festival o los BAFTA.

Galas donde cantantes, actrices y celebrities se enfundan los mejores vestidos, a su juicio, con los que poder sorprender y dejar marcados a fuego en las mentes del público expectante.

Normalmente, estas celebridades suelen ajustarse a los cánones tradicionales de belleza en altura, tez perfecta, medidas de infarto y melenas al viento, entre un largo etcétera.

Prototipos y estándares que, por suerte, se van resquebrajando a medida que se va popularizando la belleza real en forma de curvy blogs –aquellos dedicados a la moda de tallas grandes-, modelos con (benditas) imperfecciones y personas de a pie de calle que se han convertido en fashion influencers consiguiendo desbancar a personalidades relevantes del mundo de la moda.

Estamos viviendo un importante cambio a raíz de la inusual –y necesaria- normalización de un universo perfectamente estético en su más íntima definición. Atrás quedaron los años en los que unos números marcaban quién podía subirse a la pasarela y quién no y las marcas son conscientes de ello.

De hecho, en la actual Mercedes Benz Fashion Week, que abrió las puertas de su 61ª edición hace justo una semana, son varias las firmas que han apostado por una belleza real alejada de los clásicos convencionalismos que han gobernado estos eventos a lo largo de décadas.

Por ejemplo, Desigual, firma que arrancó la presentación de las nuevas colecciones para el próximo otoño-invierno, tuvo como modelo protagonista a la canadiense Chantele Winnie que ha conseguido desbancar a la mismísima Adriana Lima como imagen de la marca.

Winnie Harlow” es el alias de esta top de 20 años que tiene vitíligo, una enfermedad de la piel que causa manchas blancas en distintas partes del cuerpo, y ha conseguido conquistar a Desigual con su belleza atípica.

También las tallas grandes han tenido su momento de protagonismo en la semana de la moda española. Couchel, la firma para “tallas grandes” de El Corte Inglés ha sido recibida con los brazos abiertos en el primer desfile oficial de esta categoría y que capitaneó la modelo curvy internacional por excelencia, Tara Lynn.

Poco a poco, la normalidad va reclamando su merecido protagonismo en el mundo de la moda. Aprovechemos este boom para creernos lo maravillos@s que somos con nuestras virtudes y defectos, particularidades y rarezas.

Porque lo más ‘in’ es ser perfectamente imperfect@.

H&M se festivaliza.

07.02.2015

Desde la emergencia y popularización de las blogueras de moda como personas altamente influenciables entre una gran parte de la sociedad joven, las firmas han tenido que echar el freno y escuchar la demanda de las fashionistas del streetstyle.

De hecho, las marcas están más a pie de calle que nunca ya que son conscientes de ese cambio de rol que han sufrido desde hace, aproximadamente, cinco años cuando los fashion blogs empezaron a pisar fuertemente el suelo terrestre.

La blogosfera manda y con la llegada del buen tiempo empiezan a proliferar los eventos primaverales en forma de festivales de música donde se entremezclan dos universos que, hoy por hoy, mantienen una relación simbiótica: la moda y la música se conjugan para formar el tándem perfecto y las firmas lo saben.

De hecho, hace unos días saltaba la noticia de que H&M se ha convertido en el patrocinador del Primavera Sound, el festival urbano por excelencia donde el pop, el rock y las tendencias más underground de la música de baile son los protagonistas desde hace 14 años.

Y qué pinta H&M en todo este tinglado, os preguntaréis. El objetivo de la firma sueca es, nada más y nada menos, reforzar su marca entre el público joven que asiste a este evento y, además, lanzar una nueva colección “H&M Loves Music” que tiene como imagen a la cantante y modelo británica Florrie.

Además, y por si fuera poco, tras seis años siendo el patrocinador oficial de Coachella, el festival más mediático de Norteamérica, H&M también ha lanzado otra colección ad hoc “H&M Loves Coachella” de estilo boho-chic, el gran protagonista en estos eventos musicales.

Prendas masculinas y femeninas a un precio “asequible”, dicen que no superarán los 45€, entre las que podremos encontrar blusas, túnicas, pantalones palazzo (los de campana de toda la vida), muchos flecos y crochet.

Negocio y más negocio que H&M ha aprovechado, y muy bien, para sacar tajada de estas colaboraciones que, con suerte, le ayudarán a popularizarse aún más si cabe entre l@s festivaler@s.

Claro está que la vida es un carnaval de intereses económicos y reconversiones convenencieras. Bloggers que son DJ’s únicamente en la época estival, celebrities que se convierten en blogueras de la noche a la mañana, presentador@s de televisión que escriben novelas o actrices que deciden grabar un disco de música.

Aparentes contradicciones que nos dejan una estampa muy variopinta a la par que divertida donde parece que la cordura únicamente se alberga en lo más profundo de los hogares.

Seguiremos informando.

Los 3 looks feroces de los Premios Feroz.

31.01.2015

Último día del mes de enero (¡qué rápido pasan los meses, por Dior!) y sólo puedo pensar en la llegada del buen tiempo donde los días se alargan y parece que aprovechamos más las horas que, durante el invierno, tienden a encogerse por el frío.

Si hace unas semanas os hablaba de las que, para mí, fueron las mejores vestidas en la ceremonia de los Globos de Oro, el pasado domingo día 25 tuvo lugar la segunda edición de los discretos Premios Feroz, unos galardones cinematográficos españoles creados por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España que, desde 2014, reconoce el mérito y calidad de las producciones cinematográficas españolas.

Estas distinciones, a pesar de su juventud, se han convertido en la antesala de los Premios Goya, los Golden Globe Awards de la terreta, y, como toda alfombra roja que se precie, voy a hacer repaso de los tres looks que, bajo mi humilde opinión, más han llamado mi atención para que nuestras actrices ‘made in Spain’ también tengan su momento de protagonismo en este rincón digital.

¡Comenzamos!

Alexandra Jiménez, una oda a la primavera: Alexandra, que entregó el Premio Feroz especial a Costa da Morte, eligió para la ocasión un vestido nude empolvado y floral de Escada y bolso y zapatos de Jimmy Choo. Aunque el vestido me parece radiante, le doy un mini punto negativo por el cinturón brilli brilli que no me acaba de convencer.

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Macarena Gómez, ferozmente impresionante: la actriz escogió el que considero el mejor outfit de la velada. Un look de Jorge Vázquez elegante y sensual en el que combinó un corpiño negro con una falda fantasía protagonizada por flores en 3D. ¿El toque de color? Nada más y nada menos que el bolso damero de la firma Roger Vivier. Todo un ejemplo del popular “arriesga y acertarás”.

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Marián Álvarez, el combo perfecto: la ganadora del premio a la mejor actriz protagonista por La herida en la pasada edición de los Premios Feroz, eligió para esta ocasión un total look black&white compuesto por un esmoquin negro de Esther Moreno y top blanco con maxi escote. Todo un acierto si tenemos en cuenta el éxito del estilo tomboy –masculino- esta temporada que perfecciona con un clutch y salones.

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Tres estilos diferentes para una noche diferente.

Mientras llega el buen tiempo, disfrutemos estos días de las diferentes semanas de la moda para captar las últimas tendencias que veremos la próxima primavera. Analicemos si las prendas que nos muestran son ponibles o simplemente un producto de mera contemplación alejado del streetstyle.

El pelo sucio como la no-tendencia del 2015.

24.01.2015

El pasado lunes 19 de enero, me desperté con la noticia de que era el día más triste del año. Sin tener la menor idea de qué quería decir eso, descubrí que el ‘Blue Monday’, llamado así por los compatriotas anglosajones, nació hace una década cuando el investigador de la Universidad de Cardiff y experto en motivación, Cliff Arnal, llegó a esta conclusión tras estudiar varias variables como el clima invernal, el fin de las fiestas navideñas, la tan temida cuesta de enero y cerciorarse de que no había cumplido los propósitos de año nuevo.

Aunque el científico admitió meses después que su fórmula matemática era incoherente, ya era demasiado tarde. El mundo entero había adoptado, en cuestión de horas, este ‘Blue Monday’ como parte de su vida y las redes sociales se habían encargado de proclamar a los cuatro vientos la popularidad de esta jornada sin sentido.

Para mí, este tercer lunes del primer mes del año hubiera sido un día como otro cualquiera de no ser por algo que leí y me dejó patidifusa: se lleva el pelo sucio.

Así es, increíble pero cierto. Esta tendencia, derivada del ‘wet look’ -efecto mojado- es la reina de las últimas campañas de prestigiosos diseñadores como Marc by Marc Jacobs, Prada o Balenciaga. Además, y por si fuera poco, celebritiescomo Katy Perry, Scarlett Johansson y Cara Delevigne también se han sumado a esta “nueva moda” y no son las únicas.

Por muy antiestético que me parezca este estilo, y teniendo en cuenta que no voy a seguir lo que para mí es la no-tendencia estética de esta temporada en cuanto al cuidado del cabello se refiere, le doy un mini punto positivo por el simple hecho de no tener que dejar de lavarse el pelo.

Para conseguir este estilo de cabello empolvado o árido –la definición profesional de ‘pelo sucio’- simplemente hay que utilizar un champú en seco sobre el pelo limpio. Toda una contradicción con la que se acaba consiguiendo el acabado enmarañado y desaliñado que tanto luce últimamente en las pasarelas.

Sinceramente, no entiendo por qué el mundo de la moda quiere hacer triunfar esta tendencia ni tampoco tengo muy claras las opciones que tiene de traspasar al streetstyle.

Lo que sí es cierto es que algunas actrices, cantantes y modelos se han atrevido a salir a la calle con este nuevo look y, aunque no sea apto para según qué tipo de cara, el poder de las influencers, sabemos, es prácticamente ilimitado.

Mientras esperamos a ver cómo el pelo graso se convierte en trendy o no, disfrutemos de lo que tenemos sin pensar en lo que nos gustaría tener. Valoremos aquello que poseemos y restemos importancia a las cosas de las que carecemos. Sumemos más y restemos menos.

Las chicas de oro: Emma, Lupita y Claire.

17.01.2015

Hace unos días, el pasado 11 de enero, tuvo lugar la ya histórica ceremonia de los Globos de Oro (originalmente Golden Globe Awards) en la que se reconoce la excelencia de algunos profesionales del cine y la televisión a nivel mundial.

Como es costumbre, siempre que hay una entrega de premios hay también, por suerte, alfombra roja por lo que podemos pasarnos horas, e incluso días, repasando los looks que las celebrities lucieron, o no, con más o menos garbo y estilo.

En esta edición, al igual que en los últimos 54 años, los famosos recorrieron el camino, previamente acicalado y vallado, que les llevaría hasta el hotel Beverly Hilton en la ciudad de Beverly Hills, lugar en el que se celebra este acontecimiento desde 1961.

Tras el debido repaso por las decenas y centenas de imágenes que hay en la red acerca de la 72ª edición de los Globos de Oro, podemos concluir el triunfo popular de cuatro colores: el rojo, un mix entre el blanco y el plateado, los tonos azules y el color amarillo. Por suerte, el negro quedó relegado a otra ocasión y, aunque es uno de los colores más sufridos y elegantes también resulta bastante aburrido y poco arriesgado.

Al igual que los colores del arcoíris, hubieron estilismos a tutiplén y para todos los gustos, edades y siluetas. Yo, desde mi humilde rincón en este diario digital, me voy a permitir la licencia para destacar los tres looks que más me han llamado la atención. Comenzamos.

La joya de Emma Stone: que los monos son un must desde hace varias temporadas es un hecho pero ella ha conseguido lucirlo en una alfombra convirtiéndolo en el que es, para mí, el mejor estilismo de la noche.

Este diseño de Lanvin, de palabra de honor con cuerpo de pedrería e interminable lazada en la cintura en forma de fajín, no tiene nada que envidiarle al resto de outfits. De diez.

La alegría de Lupita Nyong’o: ya me enamoró con el vestido azul pastel de Prada al recoger su Óscar a Mejor Actriz Secundaria y no me ha defraudado con el Giambattista Valli que ha lucido en esta red carpet.

En esta ocasión, la actriz mexico-keniata ha deslumbrado con un diseño palabra de honor con flores moradas bordadas en el escote y un discreto tie dye a blanco en la falda, de nuevo, vaporosa. Cierto es que Lupita es camaleónica hasta decir basta y que cualquier color le favorece a su tono de piel pero, aún así, ha conseguido sorprenderme y únicamente mediante la sorpresa se consigue recordar un look.

La valentía de Claire Danes: por último, pero no por ello menos importante, he elegido el diseño de Valentino que llevó la agente Carrie Mathison de la serie televisiva Homeland para desfilar por la alfombra roja.

Todo un acierto este vestido largo estampado en tonos negro, azul y rosa con ligeras transparencias en el escote donde la sobriedad de los colores no le ha impedido arriesgar convirtiendo este estilismo en una joya.

Emma, Lupita y Claire… Puede que no sean las más elegantes o lucidoras pero son, bajo mi opinión, tres de los outfits más originales, diferentes y, por qué no, divertidos.

Divirtámonos con la moda, disfrutemos de la vida.

Los joggers, del gimnasio a la calle.

10.01.2015

En un visto y no visto nos encontramos en la segunda semana de enero. Adiós a la Navidad y a los desayunos reconvertidos en almuerzos que se alargan hasta la hora de comer y empalman con la merienda donde el chocolate con churros echa un pulso con las tapas y cervecitas para, casi sin darnos cuenta, encontrarnos sentados de nuevo para cenar.

Comilonas y excesos que pasan factura en forma de algún kilo de más que desaparecerá cuando nos adentremos de nuevo en la rutina detox que consiste en beber mucha agua, comer sano y practicar algo de deporte.

De hecho, desde hace unos cuantos meses, las marcas deportivas se las han ingeniado para que los ojos nos hagan chiribitas con las nuevas colecciones de ropa. Adiós al combo blanco&negro para hacer deporte. Viva los colores, estampados y diseños bonitos que se adaptan al cuerpo.

Ahora, hacer deporte se ha convertido en toda una señal de estilo y salud, ya sea en el gimnasio como en el parque. Tanto es así que la ropa sporty ha sobrepasado la barrera de lo deportivo para adaptarse a los looks del streetstyle.

Una de las prendas que más éxito está teniendo son los joggers, o lo que es lo mismo: un mix entre el típico pantalón de chándal de toda la vida que tiene, generalmente, bolsillos laterales y goma en los tobillos como requisito imprescindible y el baggy pant, por el uso del algodón como tejido estrella, su corte bajo y estilo ancho.

A simple vista, estos pantalones pueden parecer difíciles de combinar pero con unos pequeños trucos conseguiremos convertir esta prenda deportiva en toda una opción estilística lo que queda de invierno e, incluso, la próxima primavera.

Toma nota:

Si queremos crear un look de fiesta la seda y las transparencias son nuestros mejores aliados junto a unos salones de punta y una estola de piel.

Para un outfit diario podemos combinar unos joggers de color único y talle alto con una camisa blanca y zapatos estilo Oxford de charol o, también, unos joggers estampados junto a un trench camel.

Aunque si lo queremos es ir cómodas y convertirnos en unas trotamundos, unas sneakers o botines Chelsea son la mejor opción junto a un top básico y una bomber.

Como ves, combinaciones variadas y diferentes para cada momento del día según la circunstancia.

¿Quién nos iba a decir que los joggers dan tanto juego?

Sinceramente, al principio ni me había planteado darles una oportunidad. Ahora, no paro de pensar en ver cómo me quedarán.

Porque las primeras impresiones no deberían contaminar tanto para poder dar más segundas oportunidades alejadas de los prejuicios.

Vintage, el ‘must’ más ‘in’.

03.01.2015

Queda oficialmente inaugurado el primer sábado del nuevo año que acaba de comenzar.

Bienvenido, querido 2015.

Durante estas 72 horas de vida ya nos has dejado tres días de momentos plagados de estrenos, reconversiones y reflexiones.

Mañanas de comienzos y noches de rescates.

Todo vuelve.

De hecho, desde hace varias semanas hablamos de algunas prendas, calzado y complementos que triunfaron en su día y han regresado a nuestras vidas para quedarse.

Lo vintage, a medio camino entre lo moderno y lo antiguo, está más ‘in’ que nunca entre las it girls y las que no lo somos tanto pero tenemos nuestro encanto. Una reminiscencia al pasado a través de ropa, zapatos, marroquinería, bisutería… que fue creada, como mínimo, dos décadas atrás y tenemos la oportunidad de poderla disfrutar en la actualidad.

Una masiva popularización que lleva algo más de veinte años siendo fielmente representada por Heather Renée Sweet, más conocida como Dita Von Teese, el icono de la moda vintage por excelencia.

Dita viste, casi de manera exclusiva, con prendas de segunda mano y complementa sus looks con un peinado y maquillaje acorde a la época a la que corresponde el outift en cuestión. Toda una caracterización de compleja imitación para los ciudadanos de a pie que nos conformamos con utilizar este estilo por razones meramente estéticas y que combinamos eclécticamente con elementos de diferentes épocas y lugares alejados de su razón de ser primigenia.

Pero, cuidado, no cometamos el error tan común de confundir vintage con retro. Mientras que vintage hace referencia, tal y como hemos avanzado, a aquellos objetos que han sobrevivido, al menos, veinte años después de su creación; lo retro tiene que ver con aquello que se ha fabricado en la actualidad inspirándose en la estética clásica.

Significados divergentes que representan dos estilos que comparten lovers a partes iguales.

Vintage.

Recuerdos de guerras y postguerras, de infancia y amores de juventud, de aquellos primeros bailes en los guateques, de reencuentros familiares, de paseos por la orilla del mar o por la sierra más castiza, de películas en el cine de verano…

Vintage.

Objetos de valor incalculable y memoria exquisita que se comercializan en pequeñas tiendas, aunque cada vez más abundantes, en los cascos antiguos de las urbes más cosmopolitas.